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RETABLOS
PROCESION
Un jirón de cohetes despedaza
la polvorienta tarde de colores,
y empuja al atrio de estiércol la manada
con el ritmo marcial de un paso doble.
Un cura vasto, tras el incienso, busca
una nueva conquista de soslayo,
y, recogido en la sotana, gime
una oración al Cristo avergonzado.
(Las serrana, contritas y alineadas,
lloran la plenitud de su ignorancia).
Más tarde, benditos de lascivia,
en el crepúsculo derramado por los cerros,
encontrarán la eternidad concreta
en el humilde candor de un retablero.
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