COMPOSICION III

En el jardín de mi casa hay una bella amapola.
Es la primera flor que me despierta.
Sedobla con el viento levemente
hasta tocar la hierba.

¿Es así la amapola,
la dulzura del campo,
la paz de mi jardín en el descanso?

Mis hijos –sus trajines–
la cohiben.

Mi esposa la protege junto al árbol;
ahora se siente menos tímida...

¡Qué hermosa la ocasión para mi lírica!
Para hacerle un madrigal a la amapola!
a mi esposa una canción curándole una herida,
a mis hijos que se esconden
en todos los rincones de mi vida.

Río que vas tan lejos
Por qué te secas?

¿No ves que llevas contigo
todas mis quejas?

Se irán por todos los campos
de tus orillas.

Si mi amada las oyera
se moriría.